Desde Rodríguez de Mendoza (perú), cultivamos café de especialidad con propósito eterno.

impactar vidas

Generamos un impacto real en las familias caficultoras con un enfoque integral: vida espiritual, educación, salud y alimentación, para que vean en el café un futuro digno y esperanzador.

bienestar comunitario

Creemos que una vida centrada en Cristo fortalece los vínculos y mejora la vida mediante la unidad, el respeto y el servicio, promoviendo trabajo digno y solidario basado en el cuidado mutuo.

calidad y excelencia

Ofrecemos un café con altos estándares de calidad en cada etapa, desde el cultivo hasta la taza, respetando el origen y garantizando un producto consistente, auténtico y bien elaborado.

Todo empezó con un llamado: servir y compartir el amor de Dios. Lo que en 2002 nació como ayuda social para mejorar la calidad de vida de los niños del Perú, se transformó en un proyecto con mayor alcance.

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